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Recortes de diarios/ 2/ Cubanos y sudafricanos negocian en Londres

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“La Vanguardia”, 3 de mayo de 1988

Junio en la Guerra de Angola (3)

Junio 27 de 1988: Últimos enfrentamientos entre cubanos y sudafricanos en la guerra de Angola. La fuerza cubano-angolana, de 600 hombres, salió de Tchipa con el apoyo de 35 tanques. Al menos 12 sudafricanos y se cree que unos 300 cubano-angolanos caen en los combates. Los Migs 23 atacan la hidroeléctrica de Calueque, dañando sus instalaciones y destruyendo el puente sobre el río Cunene.

Respondiendo comentarios

Eloy (desde Madrid, en Tchipa, la historia olvidada), considera que las batalllas de Cuito-Cuanavale hay que verlas dentro del contexto de la guerra, y Manchiviri coincide con él en más de un punto. Escribe Eloy que “el comienzo de las conversaciones cuatripartitas hacen innecesarias (innecesario) el envío de tropas cubanas a Cuito-Cuanavale”. (Es un hecho indiscutido que las tropas cubanas tomaron parte activa en la batalla mucho antes, incluso, de que fuera admitido por el Gobierno cubano). A no ser que se refiera al envío de tropas cubanas contra el bastión de Savimbi en Jamba inmediatamente después de la “victoria”de Cuito-Cuanavale. Pero la justificación que esgrime es insostenible: “Si quedaba la UNITA en Cuito Cuanavale era cuestión de las FAPLA y el gobierno de Angola”.

Precisamente, porque hay que apreciar la mal llamada “Batalla de Cuito-Cuanavale” dentro del contexto general de la intervención cubana en Angola es que tampoco los argumentos de Manchiviri en apoyo de Eloy son válidos.

“El mantenimiento de la soberanía del MPLA sobre la nación angolana, en su lucha contra la UNITA siempre fue asunto entre angolanos.” La misma falsedad expresada una y mil veces por el Gobierno cubano. Si así hubiera sido, ¿por qué ya desde los primeros meses de la intervención, retirados los sudafricanos, las tropas cubanas se dedicaron a perseguir y combatir a la UNITA? ¿Por qué la “Lucha contra Bandidos”, como le llamaban? Nunca, jamás, las tropas cubanas se limitaron a pelear contra los invasores extranjeros. Por el contrario siempre se jugaron totalmente por la consolidación del régimen del MPLA, por la ideología marxista-leninista, por la “dictadura del proletariado” por encima de cualquier otro movimiento político o guerrillero. ¿O es que ya se nos olvidaron los adoctrinamientos ideológicos a los que éramos sometidos los militares, los oficiales y miembros del Partido Comunista, o cubanos en general?

“La injerencia de cubanos y surafricanos, unos apoyando a las SWAPO y otros a la UNITA, debe verse así y no de otra forma. La única diferencia consiste en que, mientras las SADF penetraban en territorio angolano, jamás las tropas cubanas hicieron lo mismo en Namibia.” Sería ingenuo considerar que tanto Cuba con el MPLA, como la RSA con la UNITA, sólo pretendían que ambos movimientos o grupos político-militares resolvieran sus diferencias entre sí. ¿Jugándose hasta la vida de sus soldados en acciones directas de apoyo a uno u otro, hasta el punto de llegar a una guerra? Y no entiendo cómo, nunca he entendido, cómo las tropas sudafricanas, que aparecen siempre como perdedoras en el conflicto, incursionaban en Angola y las victoriosas tropas cubanas jamás se atrevieron a penetrar directamente en territorio namibio. No me vengan con el cuento de que en una guerra hay contendientes caballerosos y respetuosos de tales principios éticos.

“El desplazamiento de la División 50 desde Lubango hacia Ruacaná por el Flanco Sur Occidental del Frente Sur responde a la necesidad de atacar a las SADF por donde menos se lo esperaban”. ¿Por donde menos se lo esperaban? No hay que ser un estratega para darse cuenta, al conocer sólo un poco de la geografía angolana y las condiciones de la época, que un contra-ataque cubano sólo era posible por esa zona. Sólo para un tonto hubiera sido inesperado un “ataque”en esa dirección (entrecomillo porque no hubo tal, sólo se trató de un “avance” por zonas de las que se había retirado previamente por su propia voluntad.

Finalmente: en las negociaciones ni los sudafricanos decidieron retirar sus tropas del llamado “Flanco Sur Oriental del Frente Sur” porque ya las habían retirado, ni los cubanos decidieron retirar sus Mig-23 de Cahama: las exigencias impuestas y aceptadas por los negociadores cubanos reclamaban la retirada inmediata de los Mig-23 y el retiro posterior de las tropas hasta la altura de Huambo.

Finalmente concluye Eloy: “Aún existiendo un empate en esa región desde el punto de vista estratégico fue una brillante victoria FAPLA-SWAPO-Cuba”. Bueno, ya aquí asoma detrás del disfraz de abuelita la oreja peluda del lobo, como en la Caperucita, que era roja.

Y la verdad nos hará libres

En estos días hemos estado ocupados trabajando en el listado de muertos cubanos en Angola. Pero por el interés despertado y los comentarios suscitados por los posts sobre Tchipa  y los combates en mayo-junio de 1988, volvemos sobre el tema para precisar algunos detalles.

Las cifras de bajas enemigas son generalmente exageradas por los contendientes en un conflicto, a la vez que minimizadas las propias. Las fuentes pro-oficialistas cubanas hablan de 20 muertos sudafricanos alrededor de Tchipa y testigos acá expresan haber visto sólo tres cadáveres.

La cifra de 300 bajas proviene de fuentes sudafricanas porque, lamentablemente, el gobierno cubano no da cifras en este caso, y cuando las da son risibles, si no fueran tan trágicas: sólo hay que estudiar, caso por caso, cada muerte del incompleto, mal elaborado e irrespetuoso listado oficial cubano.

Bajas, en términos militares, se refiere a muertos y heridos, no sólo a muertos. Estadísticamente casi siempre los muertos representan un 30-50% de la cifra de bajas. La mayoría de las fuentes no cubanas mezclan las bajas de las FAR con la de las FAPLA y las SWAPO porque las fuerzas generalmente eran mixtas y es difícil en esas condiciones, pretender una identificación más rigurosa.

La cifra de muertos cubanos puede haber estado, en los encuentros ocurridos entre mayo y junio de 1988, más allá de la decena. Incluyendo a los heridos, más de una veintena.

El objetivo de este blog no es mentir.

Tchipa, mayo-junio de 1988: La historia olvidada (5)

Tropas sudafricanas de regreso a casa. Año 1988. © Betlhehemssappers.blogspot.com

El 27 de junio Fidel Castro ordena el ataque de tres escuadras de Mig-23 sobre la represa, la planta de bombeo y las instalaciones conductoras de la hidroeléctrica en la zona de Ruacaná-Calueque. Una decena de militares sudafricanos que custodiaban las instalaciones resultan muertos.
Desde el 8 de junio el gobierno sudafricano había llamado a filas a 140,000 hombres de la reserva. Entre el 30 de julio y el 22 de agosto en que fue abortada la llamada Operación Zorro del Desierto, las SADF mantuvieron las 81 Brigada Acorazada en posiciones al sur de Ruacaná para enfrentar a las tropas cubanas de la 50 División.

Tchipa, mayo-junio de 1988: La historia olvidada (4)

El cañón G-5 en acción.

El 13 de junio una compañía del 61 Batallón Mecanizado de las SADF ataca posiciones de la 50 División cubana en Dongue, a 25 km de Xangongo. El 24 tiene lugar un nuevo encuentro en Cuamato y el 26 en Tchipa.
En los días siguientes ocurren, realmente, los últimos enfrentamientos antes de la retirada sudafricana. Tras permanecer empantanados durante algunas semanas en Tchipa, un batallón cubano (unos 600 hombres) con apoyo de 35 tanques avanza sobre la frontera, en dirección a Ruacaná. En unos pocos días los cubano-angolanos sufren alrededor de 300 bajas. Los cubanos reclaman la muerte de 20 sudafricanos y la destrucción de cuatro blindados. El testimonio de soldados cubanos habla del bombardeo de sus posiciones por cañones G-5 sudafricanos.

Tchipa, mayo-junio de 1988: La historia olvidada (3)

Reservistas sudafricanos en vehículos de transporte de tropas tipo Unimog. Fecha no precisada.

Entre el 21 y el 22 del mismo mes los sudafricanos devuelven la moneda mediante una emboscada a una compañía cubana al sur de Tchipa, a unos 50 kms de la frontera. Seis cubanos mueren, pero Cuba anuncia la destrucción de tres vehículos del tipo Unimog. Específicamente el 21 de mayo de 1988 una patrulla de la tercera compañía de Tropas Especiales del MININT es emboscada por fuerzas del SADF. Caen en combate el primer teniente Néstor Martínez de Santalices Sánchez, jefe de la escuadra y Lázaro Rodríguez, oficial de las FAR, todos miembros de las Tropas Especiales. Los Mig-23 deben acudir en rescate de las golpeadas tropas cubanas.