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Los veteranos, en Luanda, ¿cuándo en La Habana?

Eram aproximadamente 3.000 homens desmobilizados em 1992, muito deles na faixa etária dos 50 anos, outros ainda deficientes de guerra. Pertenceram, na sua maioria, às FPLA, Forças Populares de Libertação de Angola. Eram comandados pelo partido no poder, MPLA (Movimento Popular de Libertação de Angola), mas também faziam parte do grupo ex-militares da UNITA (União Nacional para a Independência Total de Angola) e do FNLA (Frente Nacional de Libertação de Angola).
A polícia não causou medo aos manifestantes
Nesta quinta-feira, 7 de Junho, os desmobilizados marcharam do quartel-general em direcção ao Ministério da Defesa, em Luanda, para reivindicar subsídios, pagamentos de pensão por invalidez e integração na segurança social.
Romperam algumas barreiras policiais, entre elas a guarda presidencial, até que foram recebidos pelo Chefe de Estado Maior das Forças Armadas. A fúria dos antigos combatentes era tão grande que enfrentaram os cães da polícia e feriram alguns agentes à pedrada.
Rafael Marques, activista angolano dos Direitos Humanos, vive nas proximidades e assistiu ao protesto: “Foi uma grande confusão porque a polícia não estava preparada para uma manifestação surpresa”, conta.
Segundo Marques, “foi por pouco que a situação não deflagrou em grande violência, primeiro porque eles estavam muito bem organizados e enviaram uma delegação, que foi recebida pelo Chefe de Estado Maior Geral das Forças Armadas angolanas, o general Geraldo Sachipendo Nunda, que conversou com eles e prometeu-lhes a resolução do seu caso”.
O ativista dos direitos humanos prossegue, descrevendo que “quando um dos representantes da comissão saiu para falar com os manifestantes, nessa altura, de forma até algo descontente, os ex-militares decidiram retirar-se. Assim que viraram costas, a polícia de choque, os oficiais que lá estavam, deram ordem para correr com eles. Aí houve confusão”.
Ainda segundo Rafael Marques, Angola nunca assistiu a uma revolta de ex-militares tão grande como esta e a polícia não causou medo aos manifestantes. Mas antes da manifestação de 7 de junho, uma outra aconteceu no dia 20 de maio diante do Palácio Presidencial, próximo ao Ministério da Defesa, onde a polícia deteve Alves Kamulingue e Isaias Kassule, os líderes da revolta.

(Tomado de Angola 24 horas)

Sachipengo

La noticia: Raúl Castro recibe en La Habana al General de las Fuerzas Armadas de Angola (FAA) Geraldo Sachipengo Nunda, que encabeza una delegación de su país encargada de “fortalecer e incrementar” la colaboración militar entre Cuba y Angola.La delegación militar angolana arribó a la isla el pasado 27 de septiembre.

Detrás de la noticia: Sachipengo fue alto oficial de la UNITA, la guerrilla a la que se enfrentaron las tropas de ocupación cubanas -recordar Cuito Cuanavale, Sumbe y Cangamba-. En esos enfrentamientos, a lo largo de más de una década, murieron cientos de soldados cubanos. Pero Sachipengo traicionó a Savimbi, se integró a las fuerzas gubernamentales y participó en la caza de su antiguo jefe. Fue uno de los primeros en llegar al lugar donde fue muerto el líder de la UNITA.

El objetivo real de la delegación fue valorar qué puede ofrecer La Habana en el terreno militar -particularmente en capacitación, entrenamiento y ciertas producciones muy específicas de la industria militar- a cambio del petróleo de Luanda.

Cabinda, la guerra olvidada (4, final)

¿Los cubanos están de regreso?

Gabriel Nhemba (Pirilampo), un comandante del FLEC asesinado por las FAA el pasado 3 de marzo, hizo estas interesantes declaraciones tres años antes de su muerte, en enero de 2008:

Após decénios de intervenção militar em Angola e Cabinda, as tropas cubanas estão de regresso, denunciaram militares da resistência. Um importante contingente de soldados negros de Havana tem sido localizado no norte e centro de Cabinda.
«Cabinda é um inferno para os angolanos» afirmara o comandante Pirilampo (na foto) à PNN, revelando as dificuldades das tropas de Luanda a operarem em Cabinda, assim como da incapacidade de neutralizarem a resistência que multiplica as acções em todo o território.A frequência dos ataques registados no final de 2007, e a multiplicação das acções em Janeiro de 2008, ruíram os argumentos da pacificação de Cabinda avançados por Angola, pondo em causa a viabilidade da aplicação do Memorando de Entendimento agravado pelo cepticismo das empresas estrangeiras a investirem no território alegando «problemas de segurança».

Perante o fiasco militar Luanda decidiu apelar novamente ao apoio militar cubano, tal como acontecera durante a guerra da Independência angolana e a partir de 1974, quando Havana se investiu a apoiar os irmãos ideológicos comunistas, MPLA, que se confrontavam com a UNITA de Jonas Savimbi.Segundo o comandante «Pirilampo», desembarcaram Cabinda seis brigadas de cubanos «negros». O mesmo militar avança que as brigadas de cubanos chegaram a Tchiowa e foram imediatamente transferidos para Dinge sob o comando do general Wala, passando a operar nas áreas de Necuto, Miconje e Buco Zau.

«Pirilampo» afirma que o contingente que chegou ao território é composto por «velhos militares cubanos reforçados por jovens recentemente chegados de Cuba», nesses efectivos encontram-se também militares cubanos que garantiam a segurança do Palácio Presidencial em Luanda, «transferidos após as tensões e suspeitas» que recaem sobre o general Manuel Hélder Vieira Dias Júnior «Kopelipa», garantiu o mesmo militar da resistência em Cabinda.

Cabinda, la guerra olvidada (3)

Soldados cubanos y compañías petroleras norteamericanas

Desde 1975 el FLEC, inicialmente con el apoyo de Mobutu Sese Seko, viene luchando por la independencia de Cabinda. En varias ocasiones, controló partes significativas del interior de la República de Cabinda, en cuanto las tropas cubanas, en apoyo de las fuerzas gubernamentales angoleñas, protegían las instalaciones petrolíferas de la costa, de capital norteamericano en su mayoría.

Según fuentes por cada soldado cubano el Gobierno de Luanda pagaba a Castro, no directamente, sino bajo el subterfugio de “compensación por los servicios prestados”, unos 300,000 francos CFA. Puesto que la principal fuente de aprovisionamiento de Angola la constituían las ganancias obtenidas del petróleo, no es de extrañar que los “combatientes internacionalistas” cubanos –según la terminología de La Habana-, protegieran militarmente las instalaciones de las compañías petroleras norteamericanas en Cabinda.

Considerando la presencia de 30,000-50,000 soldados estaríamos hablando de unos 144,000 millones de francos CFA anuales. Actualmente Angola debe a Cuba 500 millones de dólares por este concepto.

Ya antes de 2005 las entradas por la extracción de petróleo del enclave representaba el 60-70% del presupuesto angolano, y el 8-10% del petróleo importado por EE.UU. De los 950,000 barriles por día que se extraían en Angola en 2002, 620,000 correspondían a Cabinda. Aparte del petróleo y la madera, Cabinda también tiene otros recursos, incluidos minerales raros aún no aprovechados como fósforo, potasio, uranio y manganeso.

Cabinda, la guerra olvidada (2)

Un manto de silencio

En 1992, el FLEC promovió el boicot de las primeras y únicas elecciones multipartidarias en Angola. La mayoría de los cabindas no votó.

Hasta 2002, el gobierno angoleño concentraba sus esfuerzos en derrotar la rebelión armada de UNITA. Con la muerte del líder de UNITA, Jonas Savimbi, el 22 de febrero de 2002, y luego del consecuente Memorando de Entendimiento entre el gobierno de Angola y UNITA, unidades militares de las Fuerzas Armadas de Angola (FAA), antiguamente encargadas de luchar contra las fuerzas de Savimbi, fueron transferidas a Cabinda. Se registró un movimiento de 30.000 soldados hacia la República de Cabinda.

La intensificación de las acciones militares fue acompañada de un incremento de los abusos contra los Derechos Humanos, documentados por primera vez en el Informe “Terror en Cabinda”, publicado en diciembre de 2002. A pesar de que las FAA vienen destruyendo la mayoría de las estructuras de comando del FLEC, todavía persisten bolsas de guerrilla en las regiones de la densa selva de Cabinda.

“En el caso de Cabinda el silencio es en gran parte debido a los intereses económicos y políticos. Sin embargo, estos pueden cambiar y la situación actual puede ser muy peligrosa para Angola, teniendo en cuenta que hay países poderosos en África que están muy preocupados por la gran influencia militar de Angola en la región… La situación política actual es muy mala para cualquier movimiento de independencia en el mundo. Así que yo abogo por una solución viable que sea aceptable para las circunstancias de Angola y Cabinda”, dijo en 2004 Duarte Pío de Braganza, duque de la casa real portuguesa.

“En Portugal, en 1975, pocos estaban interesados en los derechos de los pueblos. El programa del Movimiento de las Fuerzas Armadas prometía consultas democráticas para decidir el futuro, pero los agentes de la Unión Soviética y los “tontos útiles” (en la terminología soviética), se encargaron de alcanzar los objetivos. Esto fue el 25 de Abril, el resto fue poesía”, afirmó.

Cabinda, la guerra olvidada (1)

Independencia para Angola, no para Cabinda

En 1974 Luis Ranque Franque fue invitado, en su calidad de Presidente del FLEC, a viajar a Portugal para iniciar conversaciones sobre Cabinda. Pero la salida del poder del General Spinola el 30 de septiembre de ese mismo año echa por tierra el propósito. Antonio Alves Rosa Coutinho, el Alto Comisionado portugués en Angola desde julio, alienta el despliegue de fuerzas del MPLA en Cabinda. Se entablan los combates y el FLEC, apoyado por los remanentes de las tropas especiales portuguesas, se retira hacia las zonas fronterizas con Zaire y el Congo-Brazzaville.

A pesar del apoyo de Zaire y Gabón a la causa cabindesa, los tres movimientos nacionalistas angolanos, que se reúnen varias veces con las autoridades portuguesas entre enero y junio, coinciden en exigir a éstas la consideración de Cabinda como parte inseparable del territorio angolano. Para Portugal resultan determinantes las siguientes consideraciones:

– Mantener la influencia portuguesa en la región, evitando que con la autodeterminación de Cabinda se abran las puertas a los intereses de la comunidad francófona africana, y garantizando el acceso de Lisboa al comercio y las riquezas de los dos territorios.

– La imperiosa necesidad de llegar a un arreglo con los movimientos nacionalistas que le permita garantizar la evacuación de los 700,000 u 800,000 colonos blancos asentados en Angola.

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