Los que cayeron

Nunca ha sido publicado en Cuba un listado oficial completo de los caídos en las guerras africanas, incluyendo la de Angola. Sólo hay listas parciales mal confeccionadas y con muy pocos datos. Se desconoce el lugar exacto de la muerte de la mayoría de los caídos, no se clasifican por sus unidades o lugares de procedencia, sino por el lugar de donde partieron a la guerra, se ocultan o alteran descaradamente las causas de muerte. Las cifras son inexactas porque se oculta, además, la existencia de una mayor cantidad de bajas.

A base de los listados parciales ofrecidos por las fuentes oficiales y los apologistas del régimen, de ciertas mínimas y precarias investigaciones dentro de la isla, del listado que aparece en el monumento a los caídos de Freedom Park, del listado de Peter Polack y del trabajo de varios años del que esto escribe, hemos logrado ampliar algunas entradas y, sobre todo, intentar darle un rostro a los fríos e incompletos números de las bajas y el honor que merecen los que murieron.

A partir del próximo post iremos presentando las fotos de una parte de los caídos. Tanta sangre cubana no puede haberse derramado en vano: gloria a los caídos y vergüenza eterna a los dictadores y aventureros que los enviaron al matadero.

4 Respuestas a “Los que cayeron

  1. Froilan Rodriguez

    Hay quienes suelen molestarse cuando cada quien expone desde su perspectiva,el dolor sufrido ante las campañas de Africa. Sigo creyendo que llamar las cosas por su nombre es la mejor opcion para pasar aquella indigna pagina, y un modo de exponer tambien el dolor propio aunque no siempre nuestro criterio tenga concenso, eso es pluralidad, eso es respetar la opinion ajena.
    Luego, llamemos las cosas por su verdadero nombre y no enmascaremos al satrapa, al verdugo, de otro modo estariamos minimizando la barbarie. Este blog lo hago mio por la direccion que manifiesta y por el respeto que muestra tambien por todos y cada uno de los que formamos aquellos contingentes intervencionistas que dieron por llamar ¨internacionalistas¨
    Mi confieso respeto para los que alli cayeron de algun modo u otro, cualquiera de nostros pudo ser, a fin de cuentas, todos creiamos en sus consignas alti-sonantes, sus entusiastas convocatorias y cacareadosgestos heroicos.
    Cualquiera de nosotros pudo ser hoy, parte de los que alli quedaron!!
    Para estos hermanos nuestros, el mas solemne tributo!!

  2. la mayoria de nosotros por una causa u otra nos prestamos para hacerle el juego al megalomano,hoy nos arrepentimos pero rectificar es de sabios no de traidores,la peor parte siempre la llevo el pueblo y la sigue llevando en esta guerra civil que comenzo en el año 1952 con el golpe del 10 de marzo y continuo azuzada muy convenientemente por el tirano de biran.lo del internacionalismo es una de las tretas mas magistrales que ha empleado y que hoy algunos todavia se tragan.como ven no se ha reportado ningun castro de esa familia caido en ninguna guerra,se han sabido cuidar muy bien.si este mensaje da la impresion de destilar veneno y resentimiento es porque en realidad es asi,para mi no puede ser de otra forma, no hay borron y cuenta nueva.ojala y lo lea el pendejo de cancio.

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  4. También hay que tener en cuenta la manera de tratar la muerte de cubanos en Angola por parte del gobierno de Cuba. Si es cierto aquello que dice “Por sus actos los conoceréis” La actitud y el tratamiento que recibieron los compatriotas muertos deja claro el poco respeto que siempre ha sentido Fidel Castro por su propio pueblo. Sin embargo, tal actitud es muy coherente con otras de igual naturaleza. Tal vez por su infancia y educación en la finca familiar, este hombre ha concebido Cuba como una extensión de dicha finca. Llamaba la atención a varios visitantes extranjeros amigos de la revolución, cómo Castro, desde su helicóptero, mostraba los planes y proyectos como si de una inmensa maqueta se tratara y no de una república habitada por seres humanos. Así es como siempre ha sentido al pueblo cubano: una masa obligada a obedecer sus órdenes y caprichos, sean estos económicos, jurídicos o militares. La orden de no repatriar los cuerpos de los caídos salió de su oficina. Fue una acción contra natura, ajena a cualquier sentido común pero muy en armonía con una mente similar a la de un oligarca dueño de esclavos en la Cuba del siglo XIX. Por esa parte, Castro jamás ha evolucionado, el pueblo de la Isla, según su criterio, no es más que un conjunto de ignorantes obligados a obedecerle. Cualquier psiquiatra vería en él algunos rasgos típicos de un psicópata criminal. Yo en cambio, añado algo más. Nunca, jamás, ni de joven y mucho menos de viejo, ha sido una buena persona. Fidel Castro es el ejemplo de lo que puede ser una mala gente. Y las malas personas hacen cosas así. Sean pobres, ricos, trabajadores o vagos, vivan en palacios o bajo un puente, las malas personas obran igual según el alcance del poder que posean. Y Fidel alcanzó cotas muy amplias de control y poder. En otro tipo de sociedad, la gente se hubiera tirando a la calle exigiendo la presencia de sus fallecidos pero, si el recuerdo no me traiciona, ya desde muy temprano, su revolución puso a prueba la capacidad de respuesta popular eliminando la figura jurídica conocida como Habeas Corpus según la cual se evita la detención y privación arbitraria de un individuo siendo ésta un instrumento de prevención que, en manos del ciudadano, obliga al estado a comportarse de la forma más decente posible presentando el cuerpo físico de la persona ante las autoridades o quien lo requiera, familiares por ejemplo. Durante largos años los cubanos se pudrieron en tierras extrañas y a muchas familias les queda la duda de que si realmente los osarios que llegaron a La Habana contenían los restos de sus seres queridos porque el estado no dejó margen alguno para una comprobación y peritaje independiente. O sea, toma esta caja y te callas. Ese es el respeto que por nuestros mártires de Angola mostró este señor. Y con esa duda vivirán por tiempo indefinido muchas familias cubanas, hasta que un día se pueda someter a la prueba de ADN el contenido de los cementerios y salte la liebre de la chapucería que, según determinados informes, envolvió el evento de la repatriación que, recordemos, fue un evento político, no humanitario, repito: político. Dentro de la opacidad a la que Castro tiene acostumbrado cubrir todas y cada una de sus acciones personales. ¿Qué contienen las cajas? ¿Realmente se rastreó el destino de los cadáveres cubanos enterrados en zona UNITA? ¿Se llegó a negociar profundamente con UNITA la localización y extracción de los cuerpos? ¿De todos? No se, tengo tantas dudas en mi corazón. Todas nacidas de décadas de engaños cotidianos y falsas palabras. Nos robaron tantos derechos que pongo en duda el contenido de aquellas cajitas. Por eso a mis amigos muertos los recuerdo vivos, enteros, sin heridas ni sangre, aunque necesito saber si descansan en paz para que Cuba también encuentre paz y cierre sus propias heridas porque Cuba somos todos y, tal como lo soñó el apóstol, la patria es de todos, no de ese traficante de esclavos llamado Fidel Castro.

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