Tchipa, mayo-junio de 1988: La historia olvidada (4)

El cañón G-5 en acción.

El 13 de junio una compañía del 61 Batallón Mecanizado de las SADF ataca posiciones de la 50 División cubana en Dongue, a 25 km de Xangongo. El 24 tiene lugar un nuevo encuentro en Cuamato y el 26 en Tchipa.
En los días siguientes ocurren, realmente, los últimos enfrentamientos antes de la retirada sudafricana. Tras permanecer empantanados durante algunas semanas en Tchipa, un batallón cubano (unos 600 hombres) con apoyo de 35 tanques avanza sobre la frontera, en dirección a Ruacaná. En unos pocos días los cubano-angolanos sufren alrededor de 300 bajas. Los cubanos reclaman la muerte de 20 sudafricanos y la destrucción de cuatro blindados. El testimonio de soldados cubanos habla del bombardeo de sus posiciones por cañones G-5 sudafricanos.

3 Respuestas a “Tchipa, mayo-junio de 1988: La historia olvidada (4)

  1. Esta nota no responde al tema de la Guerra en Angola, ya lo he hecho en ocasiones anteriores sobre otros topicos. Lastimosamente en esta pagina me ha sorprendido un anuncio de llamadas internacionales incluyendo Cuba, de la compañia Nueratelecom, por lo que me veo obligado a advertirles, que esta compañia es una total estafa, que a nadie se le ocurra sucribirse a ella, yo lo hice recomendado por un amigo que vive en San Diego,y quien, de buena fe trato de ayudarme, el que finalmente resulto robado y engañado tanto como yo, asi mismo a quien le recomendara a el con anterioridad, hacen ya varios meses de este embuste, y jamaz me regresaron siquiera el monto de suscripcion, no lo digo yo solamente, si lo desean, pueden ir a la pagina de quejas on line de esa engañosa compañia, (si es que tal pagina aun la mantienen activa), y veran las opiniones de descenas de personas que de igual manera que nosotros, resultaron enteramente timadas!

  2. Juan Francisco Cancio Lazo

    Les adjunto aquí, uno de los capítulos del libro que estoy escribiendo sobre mi experiencia en la guerra angolana, este es el capítulo sobre los acuerdos de Paz.

    ———————————————————————————————————

    V.1- Los acuerdos de paz

    La guerra llegaba a su fin, nuestro campamento ya estaba casi en la frontera, la posición incómoda de las tropas sudafricanas junto a la calma que imperaba en aquellos lugares nos llamaba la atención, no queríamos cometer errores ya que aquella paz era lo más cercano que había a una guerra psicológica, después del ataque a Calueque los sudafricanos se sentaron a conversar en serio, con ganas de resolver el conflicto, Cuba, Angola y Namibia igual deseaban terminar con aquella situación, pero no había salida, a menos que Sudáfrica, saliera completamente de Angola, dejara las puertas abiertas a la independencia de Namibia y se efectuaran elecciones libres eliminando el régimen del apartheid en Namibia y Sudáfrica, y eso era muy difícil que ocurriera por las buenas, comenzamos a pensar que Sudáfrica quería ganar tiempo y nos preparamos para una extensión de la contienda.

    Desde Luanda nos llega la información que el ejército sudafricano tiene intensiones de lanzar una contra ofensiva con un gran golpe aéreo y no se descartan las posibilidades de que usen armas nucleares o biológicas, que nos preparemos para una contundente respuesta, esta vez, si ellos lanzaban la ofensiva nuestras tropas avanzarían hacia territorio namibio y si fuese necesario hasta la misma Sudáfrica.

    El 5 de Agosto de 1988 al atardecer se encomienda a mi compañía, la misión de montar un puesto de observación a dos kilómetros de la frontera, ya en la exploración a la presa de Ruacaná del día 2 de agosto, habíamos visto posibles puntos de observación.

    Esta misión sería extremadamente encubierta, al igual que la que hicimos en las cercanías del pueblo de Calueque un mes antes del bombardeo aéreo del 27 de Junio. Era claro que se preparaban las condiciones para dar respuesta aérea y terrestre en caso de ataque.

    Se armó la patrulla y fui seleccionado para ir de radista, entre los pertrechos agregados a nuestro acostumbrado avituallamiento estaba, una máscara antigás, primeros auxilios químicos y una capa química.

    Nuestra misión era detectar todo movimiento sudafricano, acumulación de tropas o desplazamiento de técnica. No podíamos ser vistos y debíamos mantenernos por tres días fuera de la protección de nuestras tropas. Si éramos descubiertos y atacados no tendríamos posibilidades de recibir refuerzos hasta más de una hora después, y teniendo en cuenta la cercanía a la base sudafricana y que nuestra patrulla era pequeña, no habrían muchas posibilidades de supervivencia. Era la última y más compleja misión en la frontera.
    – Esta es la más importante misión que haremos por estos lugares, del éxito de este puesto de observación, dependerá la efectividad de nuestra respuesta a la injerencia sudafricana- observó el 1º Teniente Guillermo.

    Las condiciones creadas y la presencia en aquella zona de una compañía de exploración de las FAR (a la que pertenecía Waldito), indicaba que nos preparábamos para dominar toda la zona fronteriza, que aquello, a menos que Sudáfrica iniciara un ataque, estaba llegando a su fin.

    El 6 de agosto antes del amanecer salimos rumbo al entronque de Ruacaná, íbamos en un BMP-1, antes de llegar al entronque nos bajamos del blindado y comenzamos la exploración a pié hasta llegar, unas horas después a una elevación rocosa con poca vegetación, a dos kilómetros exactos de la represa.

    Allí nos parapetamos por tres días, sobre la elevación rocosa instalamos un binocular TZK, un potente prismático de fabricación soviética con mira infraroja y 15 kg de peso.

    Por el día estábamos completamente cubiertos bajo los pocos árboles que habían en la cima, el punto de observación estaba bien camuflado entre lonas de camuflaje, ramas y piedras. Desde aquel lugar teníamos una visión completa del área a espiar, la vista de la represa era brillante, un espejo de agua siempre azul, cuando caía la tarde se teñía de dorados y naranjas hasta quedar con una pequeña luminiscencia al caer la noche. El mismo dia 6 estuve de guardia detrás del TZK y aproveché para dibujar el maravilloso espectáculo que daba la represa.

    Anotábamos cada cosa que ocurría, llegamos a tener tanta información de los movimientos enemigos que hicimos una rutina diaria de las tropas sudafricanas, desde la gimnasia matutina , hora de almuerzo, deportes, salida frecuentes de carros, Ratheles y Unimocs, hasta la cantidad aproximada de personal que habían detrás de las instalaciones de la represa de Ruacaná.

    Ante tantas horas sin hacer nada, intentaba aprender los idiomas y dialectos que se hablaban por la zona, dominaba bastante el Umbundo, algo de Kwñama y un poco de portugués, ahora cuando no estaba de guardia me pasaba las horas registrando las frecuencias de radio sudafricanas y con un grupo de swapos estudiaba afrikáner.

    – Si vamos a seguir Namibia adentro, debes aprender afrikáner- decía uno de los Swapos.

    Entre los mismos namibios que estaban con nosotros habían algunos que no entendían muy bien el afrikáner que se habla en Sudáfrica pero algo comprendían, lo que era significativamente útil para mí.

    Foto: 47 Represa de Ruacaná, dibujo hecho desde el punto de observación avanzado. El mismo día 6 estuve de guardia detrás del TZK y aproveché para dibujar el maravilloso espectáculo que daba la represa.

    El calor y el sol sobre nuestras cabezas casi todo el día, sin poder protegernos mucho había hecho que consumiéramos toda el agua que teníamos, a la mañana del día 8 de Agosto, se ordena ir por agua hasta el río Cunene y se selecciona una patrulla de ocho soldados que irían a llenar las cantimploras de los demás combatientes, me alisté y salimos pasado el mediodía tres cubanos y cinco swapos, avanzamos rumbo sureste hasta uno de los afluentes del Cunene, antes de llegar al rio divisamos una casa y pensamos que era un puesto de observación sudafricano, nos tiramos al piso y arrastramos hasta rodear la casa, no vimos movimiento por ningún lado ni quisimos revisarla para no correr riesgos, las rocas del lugar, altas y estrechas hacían fácil que pasásemos sin ser vistos, llegamos al río, y apenas bajamos la pendiente los swapos se apostaron vigilantes mientras yo y los otros dos cubanos llenábamos todas las cantimploras que habíamos llevado.

    Regresamos sin inconvenientes, teniendo en cuenta caminar sobre las huellas de los animales para evitar las minas, aquel dia, tranquilo y silencioso nos depararía una gran sorpresa, a la noche mientras escuchábamos las noticias por una emisora angolana que transmitía un programa radial para las tropas cubanas en el horario de 8:00pm a 8:30pm, nos enteramos que por fin, se había concretado la firma del alto al fuego.

    Así transcurrieron los tres días en aquel puesto de observación, sin ninguna otra novedad que la visita de un solitario y amargo gorila que iba y venía por aquellos lugares al parecer sin rumbo fijo, la exploración al rio y la grata noticia del alto al fuego, después de eso nada más.
    Fuimos relevados por otra patrulla de nuestra misma Compañía y regresamos al campamento, ya en el camino de regreso, y desviándonos un poco de nuestra ruta, pasamos por el lugar donde había muerto nuestro compañero producto de su misma negligencia activando una bomba cazabobos, hacía unos días atrás. Todavía quedaban restos por todos lados, decidimos con mucho cuidado recoger todo lo que pudimos y enterrarlos. Sobre la pequeña tumba pusimos una piedra con su nombre y un pedazo de su gorra, que había quedado enganchada entre las ramas secas de un árbol cercano. Personalmente no lo conocía mucho, pero cuando moría un compañero sentía una gran pena y si era cubano mucho más, por lo que me despedí de su tumba como si lo hubiese conocido de siempre y pedí porque su familia pudiese soportar la amarga noticia de aquella absurda e innecesaria pérdida.

    La vuelta al campamento estuvo envuelta de una alegría increíble, la noticia del alto al fuego fué muy buena, era el final del conflicto, se había acabado la guerra.

    Esa noche conseguí una lata de atún “Ramírez” y festejamos junto con a Tropito, Guemes, Acosta y Waldito con un buen tandeo de frituras .

    El 13 de agosto escribía a mi casa:

    Bello Monte 13 / VIII / 88

    (…)les diré que nos dieron( o mejor dicho oímos la noticia por la radio)de la firma y del cese al fuego, aquí esto se puso de madre, ¡¡ tremenda alegría !! , si aquí se puso así, me imagino como debe haber estado Cuba y todas las madres, mujeres , hijos, hermanos y novias de los internacionalistas que estamos aquí.

    Al fin estos H.P. se retiran de Angola y de Namibia, la noticia se recibió aquí el día 8 / 8 / 88 pero no les había escrito ya que… me estoy poniendo un poco vago. Ahora lo que hacemos es dormir y comer porque casi se terminaron las exploraciones.

    La comida está buena, está variable y abundante, además nos ayuda mucho las frituras, dulces que hacemos aquí. Aparte al tratamiento que tenemos con las pastillas.

    Aquí en tropas ya cerraron las evaluaciones finales, todo parece indicar que esto llega a su fin, bueno tarde o temprano esto tenía que acabar y acabó de la forma que menos imaginaba yo “por las buenas”.

    Por mi no se preocupen, estoy bien, y no me duelen ni los cayos, estoy bien, bien.

    Lo único malo es que hace como un mes que no me baño estoy que ni yo mismo me aguanto, el problema es que los pozos ya están medio secos y tenemos aquí bastante agua pero solo es para tomar pues por el día el sol está que rompe las piedras y la sed mata a cualquiera.
    Bueno me despido por hoy, no tengo mucho que decirles, además no tengo muchos deseos de escribir, hay mucha alegría aquí. ¡¡¡ESTOY LOCO!!!.

    (…) “los quiero mucho”

    Cuidense
    Chao
    Los quiere y requiere
    Panchi

    Las conversaciones habían comenzado en enero de 1988 cuando Cuba se une oficialmente a las negociaciones de “vinculación” en Luanda, en esta reunión acepta negociar la retirada de sus tropas a cambio de la retirada sudafricana de Angola y Namibia.

    En marzo, en plena batalla de Cuito Cuanavale, el secretario de estado Shester Crocker , se reúne en varios momentos con generales cubanos y angolanos, hablan de las posibles salidas del conflicto, Cuba mantiene su posición invariable, Sudáfrica debe retirarse.

    Ya en plena derrota sudafricana en Cuito Cuanavale y ante el avance cubano-SWAPO –FAPLA, del frente suroeste, comienza en Londres, la primera de las 12 rondas de conversaciones tripartitas.

    Entre el 24 y 25 de Junio, se concreta la segunda ronda de negociaciones, en el Cairo, participan, Cuba, Angola, Sudáfrica y EE. UU. como mediador, esta ronda fue una de las más tensas, antes de reunirse con la delegación cubano- angolana, Pik Botha ministro de relaciones exteriores de Sudáfrica, tuvo una reunión en la embajada norteamericana, Sudáfrica no estaba dispuesta a entregar la independencia a Namibia, si bien Shester Croker advirtió que las tropas cubanas tenían fuerzas suficiente como para continuar la embestida pasando las fronteras de Namibia, Sudáfrica subiría la apuesta bombardeando las posiciones cubanas en T´chipa, al siguiente día.
    La postura sudafricana era bien dura, al parecer la guerra continuaría su curso por todo el áfrica sudoccidental. En un discurso ante sus tropas, el Presidente sudafricano P.W. Botha decía:

    “No somos una nación de débiles, enfrentamos la adversidad, desde posiciones de fuerza, los comunistas armaron a las SWAPO y al ANC, si los comunistas ganan en el sur de áfrica, la civilización occidental estará en peligro”

    El 27 de junio después de la contundente respuesta cubana en el combate de T´chipa y el bombardeo a Calueque, el presidente sudafricano, se pone en contacto con el secretario de estado norteamericano para comenzar a negociar nuevamente.

    La tercera ronda de negociaciones sería en Governors’ Island, New York. En dicha ronda y después de gestos conciliadores de las partes en conflicto se da el primer paso para firmar el comienzo del proceso negociador, al aceptar lo que después se conocería como “Los principios de Nueva York”.

    Entre el 2 y el 5 de Agosto, se lleva a cabo la quinta ronda de negociaciones en Ginebra, allí se firma el “Protocolo de Ginebra”, donde se pacta el alto al fuego estableciendo las condiciones para la retirada de Sudáfrica de Angola, la aplicación de la resolución 435 de la ONU. El punto que queda sin definir del protocolo sería el programa de retirada de las tropas cubanas de Angola.

    El 25 de agosto de 1988, Shester Croker, le escribía al secretario de Estado George Shultz:

    “Descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz. Hemos sido testigos de un gran refinamiento táctico y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones. Esto tiene como telón de fondo las fulminaciones de Castro y el despliegue de poderío militar sin precedente en el terreno”

    Mientras en nuestro campamento las cosas estaban tranquilas, estaba contento porque habían hecho un acto muy simbólico, donde frente a mis compañeros, el Jefe de mi Compañía, me entregó la Medalla al “Servicio Distinguido”, recuerdo que entre otras palabras, dijo:

    – Es un orgullo para nosotros, entregarte esta medalla. Por tu comportamiento, seriedad y responsabilidad.

    Fue emocionante el acto, era mi primera medalla, bien ganada y con orgullo la llevaría puesta cuando llegase a Cuba.

    Mis compañeros de Tropas Especiales me felicitaron, Tropito me dio un abrazo y dijo:

    – Quien lo iba a decir, que aquel flaco enclenque que cuando llegó a tropas no tenía ni donde dormir, tenga ahora una felicitación por el Servicio Distinguido, te felicito amigo.

    Chicomba y Mbele vinieron a felicitarme igualmente, mientras conversábamos me dice Chicomba:

    – Nos vamos pronto de aquí amigo, así que en unos días saldremos para Lubango, ya comenzamos a preparar la entrada a una Namibia libre.

    Era real, ya estaban sacando a los combatientes FAPLA de nuestras compañías, y ahora Chicomba me daba la noticia de que pronto se llevarían también a los SWAPO, irían a Lubango y de allí entrarían a partir del 1º de Abril de 1989 a Namibia, comenzando una nueva etapa de reconstrucción nacional.

    – Me alegro mucho amigo, se lo merecen, han luchado para eso. Felicidades, recuerda cuando estés en Cuba, visitarme – le dije
    – No lo olvidaré, allá nos vemos- y se fue riendo junto a Mbele y otros compañeros.

    Foto: 48- Nota enviada por mis compañeros de la compañía de comunicaciones adentro de la cajita donde estaba la medalla “al Servicio Distinguido”.

    Cuando me quité la medalla para guardarla en la cajita, al levantar el cartón donde se enganchaba esta, ví un papelito bien doblado al fondo, cuando lo abrí decía:

    “Muchas Felicidades y nuevos éxitos te desean tus hermanos que nunca te olvidan”

    Carlos Acosta
    Amauri Diaz
    Román Hernández
    Pedro J. Padrón
    Roberto Rodríguez
    Roberto Hernandez Mons

    Fue emocionante, mis compañeros de la Compañía de Comunicaciones habían escrito aquel papelito, pequeño pero enormemente gratificante. Era un reconocimiento de los amigos más sinceros que tenía. Estaba orgulloso por haber estado en Tropas Especiales, por haber conocido a mis amigos de la Compañía, por haber llegado a la frontera y sobre todo porque se había abierto una nueva etapa en la historia del continente africano y nosotros habíamos puesto nuestro pequeño granito de arena.

    Había llegado el momento de escribir una carta muy esperada, para mi papá, que fue de mi familia el que menos me escribió. En los 21 meses que estuve en Angola solo recibí una sola carta de el, y fue cuando tuve el problema de la insubordinación, cuando estaban a punto de hacerme el juicio. En esa ocasión me escribió como 8 hojas repletas de conceptos y consejos, recuerdo que en uno de los párrafos y después de escribir varias veces que me quería mucho, decía:

    (…)Eres responsable de los actos e indisciplinas que cometas, me gustaría ver que has subsanado el error, con orgullo y con valor, como un hombre con los pantalones bien puestos.

    Desde entonces no nos habíamos escrito más, ahora, con la llegada a la frontera, la Medalla del Servicio Distinguido y casi el fin de la guerra, había llegado el momento de contestarle y el 30 de Agosto le escribí:

    Pipo: 30 / 8 / 88

    Te escribo para que sepas por lo menos como estoy, aunque se que tu te enteras por las cartas que mando a la casa.

    Estoy bien y muy estimulado con el papel que desempeño aquí.

    ¿Te acuerdas del Problema que tuve?

    Bueno pues creo que las 2 metas que me había trazado las he cumplido, una fue subsanar el problema y ya vez, me uní a Tropas Especiales y ya tengo la medalla del Servicio Distinguido y la otra fue ver Namibia, o sea llegar a la frontera y ya he llegado, es más he tomado agua del rio Cunene.

    ¡¡Ya puedo regresar a Cuba!! ¿No crees?

    Dime Pipo si he o no he subsanado ese error que cometí.

    Bueno Father me despido por hoy

    Escríbeme cuando te de la gana.

    Te quiere

    Tu hijo
    Panchi.

  3. Parece mas un teque politico que el testimonio de un soldado que fue a la guerra.

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