Nelson (1)

Morro dos Asfaltos. El Coronel Santos e Castro, jefe de los comandos portugueses, en pulóver negro., al centro. Detrás de él, Nelson, con la mano en el hombro de Pedro Marangoni.

En 1974 la situación del ejército portugués en Mozambique era insostenible. Cuando los militares que asumieron el poder en Lisboa tras la Revolución de los Claveles dan la orden de desarmar a sus propios soldados, muchos de los militares intentaron resistir. Uno de ellos, Nelson, miembro de una compañía de comandos, la élite del ejército portugués, deserta y se refugia en Rhodesia. Decidido a continuar su lucha se enrola como voluntario en las filas del FNLA.

(Para aquellos que llaman peyorativamente “mercenarios” a hombres como este: por tener a su joven esposa en estado de gestación, Nelson fue diferido de partir para Angola en el primer grupo de combatientes, también fue diferido del segundo grupo; pero continuó insistiendo y logró salir con el tercer y último grupo).

Tras la intervención del ejército regular cubano y la batalla de Quifangondo, los combatientes portugueses del FNLA –alrededor del 11 de febrero de 1976- salen de Angola a través de Zaire. Abandonan el escenario de la guerra ante un enemigo que los supera enormemente en técnica y efectivos, sin poder ofrecer una resistencia digna por la incapacidad militar del movimiento guerrillero. Se dispersan: unos regresan a sus países, otros buscan nuevos caminos para recomenzar sus vidas. Sólo uno regresa a Angola: Nelson.

Agradecemos al comandante Marangoni su ayuda para la elaboración de esta nota. Para más información relacionada con la época y los participantes, pueden consultar su libro La opción por la espada.

2 Respuestas a “Nelson (1)

  1. Nelson voltou para Angola e encontrou a morte dias depois.Hoje, seu filho ou filha,tem 34 anos de idade e não conheceu o pai.Se um dia ver esta página,que saiba que seu pai era um valente como poucos,que encontrou a morte em combate por desconhecer o medo…Orgulhe-se dele e Honre-o!

    • Nelson era un valiente y una persona de ideales, como también lo fueron muchos de los caídos en la guerra, tanto de una parte como de la otra. Los inmorales y los cobardes fueron y son los que llevaron a miles de hombres al matadero por satisfacer sus ambiciones personales, como el pequeño Napoleón del Caribe… Un saludo, amigo.

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