¿Internacionalismo o intervención cubana?

Memorias de la MMCA:
¿Internacionalismo o intervención cubana?

Por Mario Armando Riva Morales (Manchiviri)
Ex-Piloto y Teniente Coronel de las tropas cubanas en Angola

La historia de la intervención de Cuba en la guerra de Angola es más complejo de lo que aparenta.

Si me atengo a la más estricta verdad, tengo que reconocer que, si bien apoyamos a las FAPLA en su lucha contra la UNITA, no es menos cierto que, en muchas ocasiones no los apoyamos, sobre todo cuando el mando militar cubano consideraba que no era vital para nuestras fuerzas.

Por ejemplo:
En 1978 se desarrollo el llamado “Ejercicio Táctico en Campaña” dirigido por Raúl Menéndez Tomasevich y que fuera el preludio de la “Operación Olivo”, que a mi entender fue un rotundo fracaso (Estas operaciones eran totalmente anti-UNITA). Pero en 1988, cuando los acontecimientos de Cuito Cuanavale, la única ayuda cubana que recibieron las FAPLA (en su lucha contra la UNITA), fue el salvar de la catástrofe a las 5 Brigadas FAPLA que había incursionado más allá de Cuito Cuanavale en la dirección Mavinga y que habían sido obligadas a retroceder, desorganizadamente, hasta la confluencia de los rios del mismo nombre. En Cuemba, más allá de Cuito Bie, en la dirección Muñango las FAPLA se batían en solitario contra la UNITA, varios cientos de Kms. más al norte.

Sin el apoyo logístico y militar de Africa del Sur, que hasta ese momento la abastecía, luego de la independencia de Namibia (las SWAPO eran enemigos irreconciliables de la UNITA) y la caída del régimen de “apartheid” en Africa del Sur, la UNITA se quedó a la deriva. Al MPLA, reconocido por todos los paises del cono sur africano y las Naciones Unidas, aun le costó trabajo, no exterminar, sino eliminar el fantasma político de la UNITA. Aun hoy, muerto Savimbi, la UNITA sigue dando dolores de cabeza, desde el punto de vista político, en Angola, aunque ya no es ni la sombra de lo que un día llegó a ser. Los surafricanos pueden decir lo que se les antoje, pero los que penetraron en territorio ajeno fueron ellos y los que se retiraron también.

El error más grande, cometido por Savimbi fue aliarse a un régimen racista, pues no solamente provocó el repudio del Africa negra, sino de la mayoría de los países democráticos y progresistas del mundo.

Desde la distancia que nos ofrecen los años transcurridos, hoy podemos saber que efectivamente la SADF no tenía efectivos militares para forzar los ríos Cuito y Cuanavale. En 1989 no teníamos idea exacta de los medios con que contaban ni el propósito que se habían hecho.

La relación que guarda la ayuda cubana con la caída del apartheid, no es más que un granito de arena con mucha propaganda en derredor. Al país surafricano le hacía falta mano de obra que no tenía (mientras los negros estuvieran segregados) y no había alternativa. O se acabava el apartheid o se acabava.

El apartheid es un sistema político, tan enemigo de la economía moderna como lo puede ser el comunismo stalinista, maoista o el sistema feudal o el esclavismo. Lo que en realidad importa es en manos de quién están los medios de producción.
Ya sabemos que en manos de una cúpula totalitaria es como volver a la etapa feudalista del desarrollo de la humanidad.

Para verdaderamente entender la intervención de Cuba en Angola, debemos partir de la megalomanía de Fidel Castro y sus ínfulas de Napoleón tropical.

Considero que cada hecho debe estar e el lugar que le corresponde. A Fidel Castro, lo que corresponde a Fidel Castro y a las tropas cubanas, lo que corresponde a las tropas cubanas. Es cierto que los hechos se entrelazan. Nos corresponde tratar de darle la justa medida. Son muchos los que tratan el tema a la ligera y casi nunca tocan los puntos neurálgicos.

El General Arnaldo Ochoa, y muchos de los oficiales que participamos, coincidíamos en que no había salida si los surafricanos no nos la proporcionaban. Una ofensiva cubana hacia el territorio de Namibia, cosa que nunca se había imaginado, sólo hubiera llegado hasta 400 ó 500 kilómetros en profundidad. Si acaso.

La clave del éxito o el fracaso consistía en poder mantener todo el terreno que ocuparan las tropas durante la proyectada ofensiva. De nada hubiera valido entrar, destruir las bases militares surafricanas y regresar al territorio angolano pues hubiera sido la de nunca acabar y al final la economía del régimen de Fidel Castro, sin apoyo de la Unión Soviética, hubiera sufrido un descalabro inimaginable.

Analizándolo desde el punto de vista político, hubiera traído infinidad de problemas, no solo con los países opuestos al régimen de Fidel Castro, sino también con los países del campo socialista que ya se venía desmoronando (a finales de 1989 solo quedaba la URSS).

Es por eso que considero que el “bluff” de Fidel Castro funcionó, pues si Pretoria hubiera aguantado seis meses más, hubiera sido la debacle.

Durante los 15 años de permanencia cubana en Angola, el MPLA se había fortalecido lo suficiente como para desarticular a la UNITA por sí solo. Esto quedó demostrado con el tiempo y aun José Eduardo Dos Santos sigue al frente de Angola y del MPLA, aunque ya no sea lo que era antiguamente. La política exterior de los hermanos Castro Ruz tampoco lo es.

2 Respuestas a “¿Internacionalismo o intervención cubana?

  1. Gracias por la foto havanaluanda, a Fidel Castro le viene como dedo en cu..

  2. Solo falta algun comunista español en la foto

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