Havanaluanda

Sobre la Operación Saludando a Octubre

El lector –y veterano de la guerra de Angola- “Manchiviri” (Mario Armando Riva Morales), ha colgado fragmentos de un trabajo de su autoría que aborda la batalla de Cuito Cuanavale. Por ser un interesante testimonio de primera mano lo reproducimos en esta página de “Comentarios”.  Al final, por elemental principio de equidad, también reproducimos el comentario-respuesta del lector Jose.

Saludando a Octubre

Capítulo 1

Un plan ajeno a las tropas cubanas

Casi a mediados de 1987, existiendo serias divergencias de criterios entre los mandos cubanos y soviéticos, cinco Brigadas FAPLA, asesoradas por los últimos, comenzaron una ofensiva en la provincia del Cuando-Cubango. No se estaban enfrentando al ejército surafricano. Perseguían el objetivo de aniquilar a las tropas de Savimbi, a la UNITA y su meta consistía en llegar hasta el final, Jamba, donde supuestamente se encontraba ubicado el Estado Mayor de la UNITA.

La provincia angolana antes mencionada, toma su nombre por encontrase situada entre los ríos Cuando y Cubango, por lo que podemos catalogarla como una provincia mesopotámica. Jamba queda situada en la franja de Caprivi, que es franco territorio namibiano.

Si estas Brigadas de Infantería Ligera (BIL) hubieran sido apoyadas por las correspondientes unidades de helicópteros, jamás hubiera cantado el “Gallo Preto”, ni hubieran tenido, los surafricanos, la oportunidad de intervenir en la contienda. La historia de los cañones G-5 y G-6 hubiera sido bien diferente.

Un arma, tan moderna como son los helicópteros, fue menospreciada por el Alto Mando militar ruso-soviético. Otro tanto menosprecio le fue concedido por el Alto Mando cubano, que seguía muy de cerca las enseñanzas soviéticas de la guerra convencional.

En ningún momento se utilizaron los helicópteros para contrarrestar los medios autopropulsados surafricanos y por el contrario, se desgastaron en la utilización de la aviación de combate que no estaba designada a tal efecto.

Los aviones MIG 23 y MIG 21 tienen muy pocas posibilidades en el combate aire-tierra, ya sea por su impresionante velocidad de vuelo, como por su escasa capacidad ofensiva. La cruda realidad es que fueron diseñados como caza-interceptores, con posibilidades de actuar en variante de caza-bombarderos. Su función primordial es la interceptación de la aviación enemiga, mientras que los helicópteros MI-24, son diseñados para el combate contra medios blindados.

En su intento por tomar el cuartel general de la UNITA, las FAPLA habían llegado a la mitad del camino y al norte de Mavinga habían sido obligadas, por los surafricanos, a retroceder. La petición de ayuda a Cuba no había sido necesaria.

En el supuesto caso de que la UNITA y África del Sur hubieran llegado a dominar el puente (destruido y reconstruido en innumerables ocasiones) ubicado en las confluencias de los ríos Cuito y Cuanavale, junto con el aniquilamiento de las cinco Brigadas FAPLA, que se encontraban al este de los mencionados ríos, hubiera quedado abierto el camino hacia Menongue. Por lo que se avizoraba la imposibilidad de defender ésta población sin el incremento, gigantesco, de nuestras fuerzas.

Entre octubre de 1987 y junio de 1988, no ocurrieron fieras batallas convencionales en suelo africano y mucho menos comparables con las que se libraron contra Erwin Rommel (el Zorro del Desierto). La realidad consistió en que los surafricanos realizaron ejercicios de puntería contra las recién preparadas brigadas FAPLA.

Las tropas surafricanas, definitivamente bien equipadas y preparadas, no fueron atrapadas sino obligadas a retirarse, a consecuencia del fracasado intento (operaciones Hooper y Packer) de tomar el poblado de Cuito Cuanavale, después de haberlo anunciado a la opinión pública.

Los surafricanos perdieron la moral combativa y sufrieron motines por parte de los soldados negros y muchos heridos entre los blancos. Tal fue la desesperación que el presidente surafricano Botha tuvo que hacer acto de presencia en el teatro de operaciones cuando el comando operativo de la SADF se mostró incapaz de controlar la situación.

En el momento en que las cinco brigadas de las FAPLA comenzaron a retroceder hacia Cuito Cuanavale, el Alto Mando Militar cubano decidió, com urgencia, incrementar las fuerzas, pero no con el objetivo de ofender por el Flanco Sur Oriental, sino con el fin de contener e impedir el paso de las fuerzas surafricanas y salvar de éste modo a las Brigadas FAPLA que, desmoralizadas, trataban de cruzar hacia el oeste por la confluencia de los ríos del mismo nombre.

Las fuerzas surafricanas, en el teatro de operaciones, eran inferiores al número necesario para cubrir aquel inmenso territorio y si comparamos la preparación de las tropas de la UNITA y el MPLA, no queda más remedio que decir que las del último grupo estaban mejor preparadas.

Capítulo 2

Aprovechando el saludo

La División 50, tropas élites de las Fuerzas Armadas cubanas, se encontraba desde el mismo mes de enero de 1988 ocupando posiciones y tenía un objetivo bien definido: Irrumpir en el territorio de Namibia y avanzar hacia profundidad operativa, para de esta forma tomar por asalto todas las bases militares surafricanas cercanas a la frontera con Angola.

Decir que los cubanos estaban confiados debido a que en tres meses construyeran dos pistas de aviación con el propósito de volver a capturar la provincia de Cunene es un soberano disparate.

Para comprender ésta guerra, es necesario entender que los pueblos del Cono Sur Africano se habían visto sometidos, desde siempre, por Africa del Sur, tanto política como económicamente. Muchas veces en forma de intervenciones armadas y era costumbre de África del Sur, resolver sus contradicciones políticas a la fuerza, unida a la tan cacareada superioridad blanca. Y, hasta el momento lo había logrado.

El Régimen de Fidel Castro, desde tan temprano como 1981 había logrado descifrar el “Documento Santa Fe” del presidente Ronald Reagan, lo que traería aparejado la intensificación de la carrera armamentista, entre los EE.UU. y la URSS, con el subsiguiente desmerengamiento primero, de los llamados satélites (Mongolia, Viet Nam y Cuba) y luego los llamados países socialistas (que lo único que tenían de socialistas era la imposición por la fuerza, de un régimen no deseado).

Que el mando militar cubano le plantease al mando militar soviético, la necesidad de una ofensiva en la dirección Ruacaná en el año 1987 era totalmente imposible desde el punto de vista político, debido a que en la provincia de Cunene no existían (prácticamente) fuerzas de la UNITA y desde el punto de vista de la opinión pública internacional una agresión tendría repercusiones negativas.

Por esto aunque el Alto Mando Militar cubano le advirtió a los soviéticos que una ofensiva en la zona del Cuando Cubango no tenía posibilidades de éxito, tampoco hizo el más mínimo esfuerzo por detenerla, pensando que los surafricanos podrían caer en la trampa de apoyar a la UNITA, tal y como ya lo habían hecho en reiteradas ocasiones, lo cuál le daría la oportunidad que tanto estaban esperando y que en ésta ocasión era ineludible, pues no habría otra.

En 1988, a solo un mes de encontrarnos, por segunda ocasión en la RPA, el Mayor Walter, Jefe del Estado Mayor de la 4ta. Región Militar de las FAPLA, nos proporcionaba la siguiente información:

Mientras que las tropas cubanas concentraban todo su esfuerzo en robustecer la línea de defensa en Cuito Cuanavale, para de esta forma evitar el aniquilamiento de cinco Brigadas de Infantería Motorizadas FAPLA y con ello el posible avance, indetenible, del Ejercito de África del Sur hacia Menonque, las FAPLA resistían el ataque a la población de Cuemba (población muy cercana a Cuito Bie), toda vez que la UNITA ya había retomado la población de Muñango por enésima vez.

La UNITA tenia concentrados en las proximidades de Cuemba, según Walter, alrededor de 4,000 efectivos contra 1,000 de las FAPLA. El resto de las fuerzas FAPLA que debían llegar en apoyo de Cuemba, se encontraban al oeste del río Cuanza, que aunque muy lejos de su desembocadura en el Océano Atlántico, ya tenia suficiente tamaño como para no dejar avanzar a las tropas una vez destruido el puente, amen de la falta de abastecimientos que sufrían los soldados de las FAPLA.

Walter consideraba que era inminente que Cuemba cayera en manos de la UNITA en pocos días y reforzaba su razonamiento con una información sobre 4,000 efectivos que se encontraban preparándo en Zaire para avanzar sobre Luanda.

Visto de esta forma parecía que estuviéramos en un playback del film de 1975, pero no, las condiciones habían cambiado y los zairotas, que si bien en 1975 no participaron directamente, sino que permitieron el empleo de mercenarios contratados por la CIA y quizás algún que otro apoyo logístico, ya no estaban en condiciones de hacer absolutamente nada contra las fuerzas cubano-angolanas, por el norte o por el este.

Esta información de Walter sobre las intenciones de Zaire nos pareció un poco exagerada aunque no exentas de probabilidades. Todo dependería de la posición que asumiera África del Sur si llegaba a aniquilar las 5 Brigadas FAPLA al sur de Cuito Cuanavale.

Cuba estaba desplegando dos Divisiones de Infantería Motorizada (DIM), una de ellas elite, como la División 50, con 5 Brigadas perfectamente entrenadas (mas de 500 tanques T-55), desplegadas en el Flanco Sur-Occidental del Frente Sur (Ruacaná) y la otra DIM, compuesta por tropas menos preparadas y con material de guerra menos actualizado en el Flanco Sur Oriental del Frente Sur (Cuito Cuanavale) pero esta era solamente para contener, no para ofender. Los Generales cubanos se contaban por decenas, muchos de ellos veteranos de Etiopia, Siria, Argelia, de las guerrillas en Asia, África y América Latina.

Que Walter pensara así tenia cierta lógica, debido a que nuestra posición era aparentemente floja en los últimos años. Los soviéticos no estaban de “barriga” como antes. La perestroika comenzaba a hacerse sentir y nadie en el mundo consideraba posible que el régimen de Fidel Castro se salvara de una catástrofe inminente al decir de Gorbachov, que “en momentos en que se hablaba de paz, era de necios incrementar la guerra”. Walter cerraba su información diciendo que África del Sur se había comprometido a tomar Cuito Cuanavale.

Todos llegamos a la conclusión de que no eran suficientes los 30 mil hombres que teníamos diseminados por todo el territorio angolano y sobre todo avanzar 200 kilómetros en un frente de mas de 700 kilómetros de profundidad. Quince años habían sido tiempo mas que suficiente para estudiar a fondo el territorio de la RPA.

Desplegando un mapa podemos apreciar que entre los ríos Cunene y Cubango, a todo lo largo de la frontera hacia el norte, el terreno se presenta cenagoso y las vías de comunicación no son las mejores para desarrollar una ofensiva. En todo caso y con relativamente poco esfuerzo, se le podía oponer fuerte resistencia al enemigo.

La Tierra del Fin del Mundo comenzaba mas allá del Cubango y había sido escogida por Savimbi durante 15 años por ser una zona intrincada y de difícil acceso.

Las principales fuerzas angolanas estaban compuestas por las Brigadas 16, 21, 49 y 59 que avanzaban hacia un pueblo llamado Tumpo, al este de Cuito Cuanavale, con algunas otras Brigadas avanzando desde Lucasse apoyados por la aviación y con la intención de formar dos pinzas de ataque sobre el río Lomba.

El tamaño de la ofensiva de las FAPLA era tan grande que después de re-pensar cuidadosamente, los Jefes de la SADF enviaron hacia Mavinga artillería pesada del tipo G-5 (Operación Hooper). Poco tiempo después incorporarían medios blindados.

África del Sur solicitó la ayuda de los EE.UU. pues con el levantamiento popular ocurrido en diferentes pueblos surafricanos, le era imposible sostener la situación. Los EE.UU., por su parte, abastecieron a la UNITA con cohetes aire-aire tipo Stinger y más 15 millones de dólares. Esta ayuda también llegó de alguna manera a los surafricanos.

El 10 de septiembre la Brigada 21 de las FAPLA, utilizando un puente móvil, ordenó cruzar el río a 2 batallones compuestos por 10 tanques T-55. Según los surafricanos, ellos recibieron ordenes de esperar y vigilar las intenciones FAPLA.

Entre el 14 y 23 de septiembre, después que los primeros encuentros tuvieran lugar, a los surafricanos se les ordenó no cruzar el río Lomba, sino establecer una línea de defensa para bloquear el avance angolano. Los cañones pesados G-5 continuaron golpeando, sin misericordia a las FAPLA, mientras que la Fuerza Aérea surafricana se encargaba de eliminar las instalaciones coheteriles anti-aereas.

La Brigada 21 FAPLA continuaba recibiendo suministros a orillas del Lomba, pero los bombardeos surafricanos les estorbaban en su esfuerzo por continuar el avance.

La Brigada 46 FAPLA había disminuido su marcha debido al fuego de la artillería y los golpes aéreos surafricanos. La Brigada 47 FAPLA no tenia posibilidades de retirada y hacia intentos desesperados por unirse a la 59.

La Brigada 59 FAPLA comenzó a atrincherarse y recibió provisiones y refuerzos de la 21 que había tenido éxito en extender un puente móvil sobre el río Cuzumbia. Ahora, la Brigada 47 podía arreglárselas para escapar cruzando el río mientras que la 59 avanzaba contra las líneas de defensa surafricanas.

Capítulo 3

La debacle

El 2 de octubre las SADF se percataron de que la Brigada 47 FAPLA había logrado construir una paso utilizando troncos de árboles a lo largo de las marismas que bloqueaban su retirada hacia el río Lomba. Camiones, porta-cohetes, carros blindados y tanques se encontraban ocupados en reunirse a lo largo de la línea de árboles, preparados para efectuar una retirada en orden.

Cuando los medios surafricanos se lanzaron al ataque, las FAPLA, acostumbrados como estaban a ver huir a la UNITA tan pronto aparecían los tanques, trataron de utilizar la misma táctica, enviándolos contra las posiciones de la SADF. La reacción surafricana fue diametralmente opuesta y los blindados surafricanos se lanzaron contra los tanques FAPLA, rodeándolos hasta que lograron colocarse a la retaguardia y disparar contra la comparativamente más vulnerable parte trasera de los tanques soviéticos.

Las tropas FAPLA, aunque estaban cañoneando a los surafricanos y los superaban en el orden de 4-1, comenzaron a inquietarse y en un momento uno de los batallones rompió a correr hacia el río. El corre-corre en terreno abierto y en forma de turba indisciplinada, permitió a los surafricanos realizar fuego a discreción y los morteros empezaron a lanzar sobre las tropas FAPLA, granadas de alto poder explosivo.

Entre octubre y diciembre las nuevas ordenes (Operación Packer) que recibieron, según cuentan los surafricanos, consistieron en limpiar los remanentes de fuerzas enemigas a lo largo de toda la margen occidental del río Cuito y establecer posiciones desde las cuales pudieran prevenir futuras incursiones FAPLA en la dirección Mavinga.

La SADF necesitaba alcanzar una posición desde donde poder bombardear el aeródromo de Cuito Cuanavale y neutralizar la base para que no sirviera como punto de partida para una nueva ofensiva. Cuito Cuanavale le daba la posibilidad a los Migs de incursionar en la dirección Mavinga, pero si el aeródromo era destruido los Migs tendrían que trasladarse 175 Kms. al oeste, hacia la ciudad Menongue (Serpa Pinto).

Durante las acciones combativas de “Cuito Cuanavale”, las parejas de helicópteros debían intentar el rescate del compañero en apuros, a la distancia en que se efectuara el golpe aéreo.

Se conocía, perfectamente, que el único terreno que dominaban las fuerzas cubanas, era una franja de 25 Km a lo largo de la carretera que une a los poblados de Menongue y Cuito Cuanavale. Salirse de esta franja, era equivalente a enfrentarse con los medios de la UNITA.

A lo largo de esa franja los helicópteros cubanos llegaban hasta el Km 13 (antes de llegar a este ultimo poblado) y allí aguardaban, esperando las ordenes pertinentes para salir al rescate, sin conocer, con precisión, el posible punto de catapultaje de nuestros cazas. Este punto podía estar ubicado en las cercanías del poblado, dado que se trataba de lograr, a toda costa, la supremacía aérea, lo que permitiría a nuestras tropas (cubano-angolanas) el movimiento a través del puente, hacia la ribera occidental.

La distancia entre Menongue y Cuito Cuanavale es de aproximadamente 200 Km y el radio de acción de los Mig-23 no iba mucho mas allá de esta distancia, si querían mantenerse alrrededor de 30 minutos, en el aire, sobre la zona antes mencionada,. Por tanto, los pilotos de helicópteros estábamos concientes de que en caso del catapultaje, de alguno de nuestros pilotos de caza, era muy poco probable que durante el desarrollo de las labores de búsqueda, salvamento y rescate (BSR) contáramos con apoyo aéreo.

No obstante, el 27 de septiembre de 1987 la pareja de MiG-23ML cubana compuesta por el Mayor Alberto Ley Rivas y su número, el Primer Teniente Juan Carlos Chavez Godoy, despegaron para cubrir una misión de rescate de dos helicópteros, por la zona de Cuito Cuanavale. Los helicópteros buscaban a los pilotos Teniente Coronel Manuel Rojas y el Teniente Quesada, derribados por un misil Stinger, de fabricación norteamericana, en manos de la UNITA: Rojas (Jefe de la Sección de Aviación de la DAAFAR en la Misión Militar de Cuba en Angola) y Quesada, en un Mig-21 biplaza, habían sido derribados mientras se encontraban realizando un vuelo de exploración.

Ley y Chavez fueron avisados, por el navegante de orientación del Puesto de Mando, sobre dos cazas sur-africanos que penetraban en el espacio aéreo angolano con rumbo norte.

Los MiG-23ML, de Ley y Chavez siguieron las indicaciones del radar para interceptar a los Mirages que se aproximaban frontalmente; se cruzaron de frente. Los MiG-23, de mayores posibilidades de maniobra y menor radio de giro frente al Mirage, en pocos segundos lograron colocarse a la cola de la pareja enemiga, disparandoles a una distancia de 300 metros, un cohete R-60.

Uno de los mirages fue alcanzado y el otro, al ver la suerte de su compañero, entró en picada bruscamente, y salió del combate en vuelo rasante hacia a Namibia. Los cubanos consideraron derribado al primer Mirage e intentaron perseguir al segundo, pero estaban ya al límite de combustible, por lo que regresaron a Menongue.

Durante años, Africa del Sur ocultó la pérdida de éste Mirage, calificándola como un accidente, debido a que se estipula como, “avión derribado en combate”, cuando la aeronave abatida cae dentro del Teatro de Operaciones Miltares.

Cuando la UNITA derribó al Jefe de la Sección Fuerza Aérea DAAFAR de la MMCA, Coronel Manuel Rojas García y su compañero de vuelo Quesada, la dotación de Búsqueda, Salvamento y Rescate (BSR), se encontraba a 50 Km, de distancia del lugar de los hechos.

Llegaron 15 minutos después de ocurrido. Ambos pilotos (Rojas y Quesada) sabían perfectamente, que no tenían posibilidades de ser rescatados y es probable que por esta razón no utilizaran la radio-estación de auxilio “KOMAR”, la cuál podía haber ayudado, a la pareja de helicópteros, en la localización de los pilotos. La referida radio-estación, tiene la particularidad de quedar funcionando automáticamente luego de producirse el catapultaje.

La KOMAR quedó marcando la ubicación del paracaídas, trayendo por consecuencia que las tropas de la UNITA sé “jamonearan” con los helicópteros, que en el afán de rescatar a sus compañeros se aproximaban una y otra vez al lugar desde donde procedían las señales. Ambos helicópteros regresaron a Menongue con más de 36 perforaciones en sus fuselajes. Varios miembros de las dotaciones de BSR resultaron heridos, por suerte ninguno era piloto.

Rojas y su compañero de infortunio, permanecieron prisioneros de la UNITA durante algún tiempo.

La estación KOMAR trasmite una señal consistente en un “bip, bip” de incalculables inconvenientes en territorio enemigo. Su volumen no es ajustable. La recepción se torna desesperante, debido al ruido estático, parásito, sin posibilidades de contenerlo. Definitivamente no fue diseñada para tiempos de guerra.

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Manchiviri:

Visto de esta forma parecía que estuviéramos en un playback del film de 1975, pero no, las condiciones habían cambiado y los zairotas, que si bien en 1975 no participaron directamente, sino que permitieron el empleo de mercenarios contratados por la CIA y quizás algún que otro apoyo logístico, ya no estaban en condiciones de hacer absolutamente nada contra las fuerzas cubano-angolanas, por el norte o por el este.

Eso es falso Manchiviri las tropas zairotas si combatieron en 1975 apoyando el FNLA,no entiendo como niegas este acontecimiento historico.

Mira esto: Es de un soldado brasileño que combatio en 1975 con el FNLA.

https://havanaluanda.wordpress.com/2010/02/07/the-zairian-army-evaluated-through-its-operations-in-angola-el-ejercito-del-zaire-evaluado-a-traves-de-sus-operaciones-en-angola/

Jose