Los MIG-23 no le rompieron el corazón a nadie

En junio de 1988, en una operación concebida y dirigida por Fidel Castro desde La Habana, tropas de la División 50 se desplazan por el suroeste angolano hasta la frontera con Namibia. El 27 de junio aviones MIGs cubanos atacan las instalaciones hidroeléctricas en Calueque y Ruacaná, protegidas por una pequeña guarnición militar sudafricana. Al desplazamiento de gran número de tropas y equipos por un terreno no ocupado por el enemigo se le llamó “ofensiva”; al bombardeo sobre instalaciones civiles que prestaban además un servicio a la propia Angola, se le consideró “el más exitoso ataque aéreo cubano de la guerra”. Para corroborarlo la propaganda oficial y los “tontos útiles” muestran la imagen de un grafiti sobre un muro de la destruida represa que dice: “MIK23 sak van die kart” y que traducen como: “MIG-23 nos rompieron el corazón”.

En realidad la frase en afrikaans “nos rompieron el corazón” tendría que escribirse: “MIG-23 dit he tons hart gebreek”. Lo que aparece en la foto vendría siendo “MIK23 la bolsa de la carreta”, o “del vagón”. Actualizando su versión las fuentes pro-castristas pretenden darle ahora otro significado: “Los MiG-23 nos sacaron del mapa”, o “Los MiG-23 nos dejaron fuera de combate”, o “Los MiG-23 nos patearon”, lo cual no se diferencia en esencia de la conocida interpretación “Los MiG-23 nos partieron el corazón”. Para ello, claro, hay que aceptar que de cualquier manera el autor del grafiti no sabía escribir bien ni el nombre del avión ni el idioma en que lo estaba haciendo.

Pero hay una versión más actual y pausible: guerrilleros namibios que luchaban contra Sudáfrica –y que hablaban una jerga particular al tratar de comunicarse en afrikaans-, lo habrían escrito al arribar al lugar poco después del bombardeo y antes de que tomara la imagen el afortunado fotógrafo que tantas cosas desconocía.

(Publicado  originalmente en La Ultima Guerra)

6 Respuestas a “Los MIG-23 no le rompieron el corazón a nadie

  1. Calueque no es propiamente una hidroeléctrica, sino una reguladora de agua de la hidroeléctica de Ruacaná.
    El territorio comprendido entre la línea imaginaria Mosamedes-Menogue, hacia la frontera con Namibia, era tierra de nadie desde 1975. Las SADF y el MPLA se disputaban el control de los poblados. Las SWAPO tenían sus bases de guerrilleros-refugiados y las SADF entraban y salían del territorio como Pedro por su casa.
    A partir del mes de enero de 1988, la Div 50 comienza a tomar posiciones hasta llegar a la frontera con Namibia. Durante el tiempo que tomó llegar a la frontera se sucedieron varios combates con las SADF, que practicamente rehuían el enfrentamiento. El golpe de Calueque consistió en una advertencia de que el próximo golpe sería Ruacaná. El gobierno surafricano, que hasta ese momento se mostraba reticente en firmar los acuerdos de paz, luego del ataque a Calueque, pidió a Chester Crocker, mediador norteamericano, para que intercediera y pidiera a la parte cubana (negociadores) para no continuar la escalada. Admitieron su disposición a firmar las negociaciones.
    Ruacaná no proveía de energía al territorio angolano.

  2. Ermis Ysaac Garrido

    Si le partimos el corazon y no solo eso se demostro los cojones de los pilotos cubano yo que estuve ayi doy fe de ello

  3. yo estube en esa querra que fue en la presa del rio cunenee

  4. Muy romántico lo del “corazón partío”. Lo de los cojones de los pilotos cubanos no lo pongo en duda.
    Desde un punto de vista táctico, el ataque a la reguladora de Calueque no era difícil y mucho menos constituía riesgo alguno para los pilotos cubanos. Los aviones surafricanos no se presentaron a defender Calueque.

  5. Mario, exprésate bien. Para entonces los Mig-23 dominaban el aire a tal punto que los pilotos sudafricanos de los Mirage F-1, después de Cuito Cuanavale, nunca más se atrevieron a volver a entablar combate dada la demostrada superioridad del caza soviético en manos de los aviadores cubanos. La verda te es amarga, pero es la verdad.

  6. Sr. Castillo:

    Podría expresarlo más alto, pero no más claro. Que los MIG-23 dominaran el aire, en cantidad y superioridad técnica, no quiere decir que tuvieran la supremacía aérea.
    Cuando se tiene voluntad de combatir, se combate aun en desventaja. De pensar lo contrario pregúntele a los pilotos de Playa Girón.
    Es por eso que se refieren a los testículos.
    Cuando el bombardeo a la reguladora de agua de Calueque, los aviones cubanos estaban volando dentro del radio de acción de los aviones surafricanos. Es decir, los surafricanos tenían hasta la ventaja del combustible.
    Otra cosa, no vaya a pensar que la diferencia es mucha entre un Mirage F-1 y un MIG-23ML. Tal vez en un encuentro de los llamados “pelea de perros” se puedan apreciar las diferencias si la calidad de los pilotos fuese pareja.
    En una interceptación la diferencia es prácticamente nula.
    De haber participado la aviación surafricana sobre el cielo de Calueque, posiblemente no hubieran regresado todos los aviones cubanos a la base de Lubango, ni a los aeródromos de Xangongo y N´Giva.

    Por cierto, la protección del escuadrón de los MIG-23 ML se encontraba al mando del Mayor Marqueti, al mando de la escuadrilla basificada en Xangongo y N´Giva.
    Al frente del Escuadrón y de toda la operación aérea que atacó Calueque, se encontraba el Teniente Coronel Antonio Vega que era el Jefe del Regimiento con base en Lubango.

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