El puente

Juego de guerra en Cuba. También se jugaba en Angola...

Por Reynaldo Estrada

(Como se va haciendo habitual en este blog, reproducimos, por su importancia y ser un valioso testimonio de primera mano, el comentario de Reynaldo Estrada, veterano de la guerra de Angola)

Recuerdo en diciembre de 1975 estaba yo en una emboscada en la zona de Cariango y me fué a buscar el Indio (ayudante del jefe de batallon de zapadores de frente sur).

Al llegar nos abrazamos, aparte de ser compañeros de armas trabajabamos juntos en Cuba y habíamos jugado pelota en el mismo equipo cuando muchachos, y me dice: el mayor tiene una misión para tí, quieres que vayas para Quibala. Yo le respondí: estamos a no sé cuántos kilometros, allá debe haber no sé cuantos zapadores y me vienes a buscar a mí…….

Partimos y al llegar el consiguiente baño despúes de mas de 15 días sin higiene, comer algo caliente y esperar al jefe………

Al llegar este me manda a buscar y me explica el plan:

MAÑANA AL AMANECER CON DOS HELICOPTEROS (no eran los rusos que aún no habian llegado) IRAS A LA RETAGUARDIA DEL ENEMIGO(y me señala en el mapa)A ESTE PUENTE QUE PERMITE EL PASO DE LOS SURAFRICANOS HASTA LA PROFUNDIDAD DE NUESTRAS TROPAS, LLEGARAS EN EL PRIMER HELICOPTERO, BAJARAS EN EL PUENTE, LLEGARA EL SEGUNDO CARGADO DE TNT, BAJARAS EL EXPLOSIVO Y LO PREPARARAS PARA LA VOLADURA, ENCENDERAS LA MECHA LENTA, VENDRA EL OTRO HELICOPTERO, TE RECOJERA Y TE APARTARAS A UNA DISTANCIA PRUDENCIAL A VER LA VOLADURA Y SUS EFECTOS……

¿Alguna duda?, me preguntó.

Imagínense, nunca había montado helicóptero y me pregunta si tenía dudas….., pero sí tenía 26 años…….

Al otro día llegamos al improvisado helipuerto (el patio de una hacienda), montamos el explosivo en una máquina y el piloto, copiloto y yo en el otro…… en el interin el mayor Galvez Gavilan le pregunta al piloto ¿Cabemos nosotros? Y muy jovial este dice ¡Sí, claro!

Cada vez que recuerdo la cara del Indio, mi amigo, me desternillo de la risa……

Se montan ellos y a volar……

Estuvimos volando hasta que ya el combustible se estaba agotando y del puente, ni en los centros espirituales….

A insistencia del piloto regresamos y se abortó la operación por 24 horas…

Por la tarde al estar caminado por una de las calles del pueblito de Quibala, paso por frente a la casa de los pilotos y estos me llaman riendo y me dicen “suerte que no encontramos el puente, si hacemos la explosión… hicimos los cálculos y la fuerza expansiva hubiera roto las aspas de la máquina y adios pilotos e ingenieros….”

Aquí un botón de muestra de las ingeniosas ideas que se le ocurrían a nuestros ingeniosos capitanes en la ingeniosa guerra de liberación emprendida por “nuestro” ingenioso conductor de tropas y pueblos que costó miles de vidas. Y todos sabemos el resto……..

La muerte de Héctor Albisu

MI-14 de las FAR, variante del MI-8 de amplio uso en la guerra de Angola

Por Mario Armando Riva Morales (Manchiviri, piloto y ex-oficial de la fuerza aérea cubana)

(Por su importancia publicamos en post el comentario que nos ha dejado este veterano de la guerra de Angola, que constituye un testimonio de primera mano de la actuación del ejército cubano en el conflicto)

El trabajo en grupo, la valentía y el alto grado de profesionalidad, era tremendo en nuestro personal, pero los inventores, también eran algo muy serio y difícil de evadir, so pena de ser catalogado de “pendejo”. Fue así como nos dimos de narices con un caso de lanzamientos de cajas de granadas de mano, desde la compuerta trasera del helicóptero.
Estas granadas iban colocadas dentro de vasos de cristal, que a su vez se colocaban dentro de cajas de refrescos embotellados (las cajas preferentemente de madera). Un tiempo antes de llegar al lugar del lanzamiento (le decían bombardeo) se le quitaban los pasadores de seguridad a las granadas, quedando el martillo o percutor, aprisionado por el cristal del vaso.
Cuando la caja era lanzada al vacío, podían suceder dos cosas: Que las granadas cayeran todas juntas en la caja o que fueran separándose de esta en la medida que la misma fuera dando vueltas. Pero la pregunta de rigor era la siguiente. ¿Para que tanto riesgo? Nuestros helicópteros se encontraban capacitados para bombardear. Dentro de sus variantes de combate aparecía previsto el bombardeo y hasta una mira óptica, de tipo OPB-1 se encontraba instalada dentro de la cabina de los pilotos.
Si por algún motivo la caja de granadas derramaba parte de su contenido dentro de la cabina de carga… El día que se probó este invento, tuvieron la pretensión de que el vuelo fuera realizado solamente por la tripulación. Días antes, me había opuesto.
Por fin, quedamos en que sin la participación y manipulación directa de los “padres” del invento, no habría vuelo. ¿Desconfianza? No solo eso, es más, consideraba que de ocurrir un fallo debían estar presentes los responsables, para que se hicieran cargo de las consecuencias.
Con un poco de tiempo y nuestra negativa, la idea no fructificó, pero se mantuvo latente y en diferentes ocasiones, distintos anormales propusieron diferentes barbaridades, como por ejemplo, el lanzamiento de una bomba de NAPALM que se encontró en un almacén abandonado por los portugueses. La barbaridad consistía en lanzar la bomba desde la cabina de carga y luego incendiarla, lanzándole una andanada de cohetes.
Parte de una velada nocturna la pasé conversando con Harry Villegas (el Pombo de la guerrilla boliviana del Che), tratando de explicarle, el porque no se debía realizar tamaña barbaridad, pero talmente parecía que estábamos hablando en diferentes idiomas. No nos entendíamos, y en el fondo de la conversación se encontraba el bichito portador de la duda sobre la integridad de género.
Durante varios días, cargamos con la dichosa bomba de un lugar para otro. Harry insistía en que sí, y yo en que no. El aeropuerto de Luanda fue visitado por la bomba.
Al final salimos ilesos.
Un buen día, los anormales inventaron unos bidones, de 55 galones, que se llenaban con una sustancia incendiaria (fósforo vivo). A estos bidones, se le colocaban unas anillas soldadas (a ojo de buen cubero), para poderlas suspender de las vigas portadoras (parte integrante del sistema de armamento del helicóptero).
En ambos extremos del “bidón-bomba” se situaban las espoletas que lo harían detonar y al desprenderse (el bidón-bomba) de las vigas portadoras, quedaban liberados los pasadores de seguridad de las espoletas y el engendro se encontraba listo, (supuestamente en vuelo libre y alejándose del helicóptero) para detonar cuando contactara algo duro, como la superficie terrestre.
¿Eran necesarios los “bidones-bombas”?
¿Era necesario arriesgar la vida de los tripulantes?
Varios de los pilotos que participaron en el bombardeo de ese día vieron a Albisu acostado debajo de una de las vigas portadoras y empujando con sus pies el bidón-bomba para que encajara en la viga portadora.
Una de las mencionadas anillas, se trabó, la otra quedó libre. La llamarada color naranja y el helicóptero convirtiéndose en chatarra en cuestión de minutos, fue la amarga impresión que dejó en el resto de los que ese día se encontraban volando. No tuvo tiempo para darse cuenta de lo sucedido.
Cinco años después me encontré con uno de los hermanos de Albisu, el gemelo. Trabajaba en la unidad de tránsito entre Cuba y Angola. Si mal no recuerdo, era el Jefe de Personal. Me impresionó mucho la conversación, porque mantenía el mismo resentimiento de los primeros días. Al parecer, alguien que opinaba de la misma forma que yo, le había detallado los acontecimientos.
El hermano de Albisu siempre había profesado un cariño muy grande por los compañeros de los helicópteros y como es lógico, en especial por los pilotos. Creo firmemente que nunca más podrá ver, ni en fotos, a los jefes que ordenaron el invento que le costó la vida a Héctor.

Nota: El piloto del helicóptero que aparece en la fotografía se llama Ciro Vargas Guerra.

Napalm (2)

La práctica de bombardear con napalm las presuntas posiciones guerrilleras siguió usándose, a contrapelo de las convenciones internacionales, hasta que un accidente (una explosión que dañó un helicóptero y provocó muertos y heridos) obligó a suspenderla. Los asesores militares rusos habían señalado con anterioridad lo peligroso del procedimiento, pero el mando cubano había ignorado las advertencias.

The practice of napalm bomb suspected guerrilla positions continued to be used, against the international conventions, until an accident (an explosion that damaged a helicopter and caused death and injury) forced to suspend. Russian military advisers had pointed out the danger before the procedure, but the Cuban leadership had ignored the warnings.

Napalm

Los diarios cubanos de la época acusaban de genocidas a las tropas norteamericanas en Vietnam por, entre otras cosas, la utilización de bombas de napalm. La utilización del napalm (una sustancia viscosa de rápida ignición) fue prohibida por la Convención de Ginebra en 1980, después de la guerra de Vietnam. Aunque de forma rudimentaria por la falta de tecnología, las tropas cubanas usaron napalm en la guerra de Angola. En 1986 los helicópteros cubanos en Angola cargaban bidones de 55 galones con napalm que arrojaban sobre los guerrilleros de la UNITA y hacían detonar con granadas de mano.

Cuban newspapers of the time accused of genocide to American troops in Vietnam, among other things, the use of napalm. The use of napalm (a viscous substance fast ignition) was banned by the Geneva Convention in 1980, after the Vietnam War. Although rudimentary by the lack of technology, Cuban troops used napalm in the war in Angola. In 1986 the Cubans in Angola helicopters loaded with 55 gallon drums of napalm throwers on the UNITA guerrillas and hand grenades detonated.

Por la victoria/ For victory

Blas Peña Polanco era uno más de los miles de “internacionalistas” cubanos que pasaron por Angola. Allí, en los años 80, perdió un ojo en una acción de guerra. Años después se retiró del ejército con los grados de mayor y pasó a trabajar en Gaviota, una red comercial del ejército destinada a recaudar divisas mediante la venta en dólares. Por su historial fue designado para realizar las compras en el extranjero de los productos que se vendían en dólares en las tiendas de la corporación. Pero en 1997 se vio envuelto en un caso de corrupción y tráfico de drogas, que incluyó la captura por las autoridades de un contenedor lleno de cocaína procedente de Colombia. En el proceso que se le siguió a dos ciudadanos españoles y varios generales, Peña Polanco fue condenado a 20 años de cárcel.

En 1999 protagoniza una espectacular fuga del Hospital Dr. Celestino Hernández Rubau, de Santa Clara, a donde había sido trasladado para recibir tratamiento médico. Es nuevamente capturado y de regreso a la prisión de Guamajal las autoridades le niegan la asistencia médica, presuntamente como castigo por su actitud anterior. El 8 de marzo de 2005 el mutilado de guerra se extrae con una cuchara el ojo que le quedaba, en protesta por la situación de abandono a que estaba sometido.

Peña Blas Polanco was one of the thousands of “internationalists” Cubans who passed through Angola. There, in the 80, lost an eye in an act of war. Years later retired from the army with the rank of major and went to work in Gaviota, a commercial network of the army intended to raise foreign currency by selling dollars. For your records was appointed to carry out foreign purchases of products sold in dollar stores across the corporation. But in 1997 he became embroiled in a corruption and drug trafficking, which included the capture by the authorities of a container full of cocaine from Colombia. In the process he followed two Spanish citizens and several generals, Peña Polanco was sentenced to 20 years in prison.

In 1999 starred in a spectacular escape of Dr. Celestino Hernández Rubau Hospital, Santa Clara, where he had been transferred for medical treatment. Is recaptured and returned to the prison authorities Guamajal denied medical care, allegedly as punishment for his previous attitude. On March 8, 2005 the maimed war with a spoon is removed the eye that was left to protest the abandonment to which he was subjected.

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