Napalm

Los diarios cubanos de la época acusaban de genocidas a las tropas norteamericanas en Vietnam por, entre otras cosas, la utilización de bombas de napalm. La utilización del napalm (una sustancia viscosa de rápida ignición) fue prohibida por la Convención de Ginebra en 1980, después de la guerra de Vietnam. Aunque de forma rudimentaria por la falta de tecnología, las tropas cubanas usaron napalm en la guerra de Angola. En 1986 los helicópteros cubanos en Angola cargaban bidones de 55 galones con napalm que arrojaban sobre los guerrilleros de la UNITA y hacían detonar con granadas de mano.

Cuban newspapers of the time accused of genocide to American troops in Vietnam, among other things, the use of napalm. The use of napalm (a viscous substance fast ignition) was banned by the Geneva Convention in 1980, after the Vietnam War. Although rudimentary by the lack of technology, Cuban troops used napalm in the war in Angola. In 1986 the Cubans in Angola helicopters loaded with 55 gallon drums of napalm throwers on the UNITA guerrillas and hand grenades detonated.

7 Respuestas a “Napalm

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  2. La muerte de Héctor Albisu

    El trabajo en grupo, la valentía y el alto grado de profesionalidad, era tremendo en nuestro personal, pero los inventores, también eran algo muy serio y difícil de evadir, so pena de ser catalogado de “pendejo”. Fue así como nos dimos de narices con un caso de lanzamientos de cajas de granadas de mano, desde la compuerta trasera del helicóptero.
    Estas granadas iban colocadas dentro de vasos de cristal, que a su vez se colocaban dentro de cajas de refrescos embotellados (las cajas preferentemente de madera). Un tiempo antes de llegar al lugar del lanzamiento (le decían bombardeo) se le quitaban los pasadores de seguridad a las granadas, quedando el martillo o percutor, aprisionado por el cristal del vaso.
    Cuando la caja era lanzada al vacío, podían suceder dos cosas: Que las granadas cayeran todas juntas en la caja o que fueran separándose de esta en la medida que la misma fuera dando vueltas. Pero la pregunta de rigor era la siguiente. ¿Para que tanto riesgo? Nuestros helicópteros se encontraban capacitados para bombardear. Dentro de sus variantes de combate aparecía previsto el bombardeo y hasta una mira óptica, de tipo OPB-1 se encontraba instalada dentro de la cabina de los pilotos.
    Si por algún motivo la caja de granadas derramaba parte de su contenido dentro de la cabina de carga… El día que se probó este invento, tuvieron la pretensión de que el vuelo fuera realizado solamente por la tripulación. Días antes, me había opuesto.
    Por fin, quedamos en que sin la participación y manipulación directa de los “padres” del invento, no habría vuelo. ¿Desconfianza? No solo eso, es más, consideraba que de ocurrir un fallo debían estar presentes los responsables, para que se hicieran cargo de las consecuencias.
    Con un poco de tiempo y nuestra negativa, la idea no fructificó, pero se mantuvo latente y en diferentes ocasiones, distintos anormales propusieron diferentes barbaridades, como por ejemplo, el lanzamiento de una bomba de NAPALM que se encontró en un almacén abandonado por los portugueses. La barbaridad consistía en lanzar la bomba desde la cabina de carga y luego incendiarla, lanzándole una andanada de cohetes.
    Parte de una velada nocturna la pasé conversando con Harry Villegas (el Pombo de la guerrilla boliviana del Che), tratando de explicarle, el porque no se debía realizar tamaña barbaridad, pero talmente parecía que estábamos hablando en diferentes idiomas. No nos entendíamos, y en el fondo de la conversación se encontraba el bichito portador de la duda sobre la integridad de género.
    Durante varios días, cargamos con la dichosa bomba de un lugar para otro. Harry insistía en que sí, y yo en que no. El aeropuerto de Luanda fue visitado por la bomba.
    Al final salimos ilesos.
    Un buen día, los anormales inventaron unos bidones, de 55 galones, que se llenaban con una sustancia incendiaria (fósforo vivo). A estos bidones, se le colocaban unas anillas soldadas (a ojo de buen cubero), para poderlas suspender de las vigas portadoras (parte integrante del sistema de armamento del helicóptero).
    En ambos extremos del “bidón-bomba” se situaban las espoletas que lo harían detonar y al desprenderse (el bidón-bomba) de las vigas portadoras, quedaban liberados los pasadores de seguridad de las espoletas y el engendro se encontraba listo, (supuestamente en vuelo libre y alejándose del helicóptero) para detonar cuando contactara algo duro, como la superficie terrestre.
    ¿Eran necesarios los “bidones-bombas”?
    ¿Era necesario arriesgar la vida de los tripulantes?
    Varios de los pilotos que participaron en el bombardeo de ese día vieron a Albisu acostado debajo de una de las vigas portadoras y empujando con sus pies el bidón-bomba para que encajara en la viga portadora.
    Una de las mencionadas anillas, se trabó, la otra quedó libre. La llamarada color naranja y el helicóptero convirtiéndose en chatarra en cuestión de minutos, fue la amarga impresión que dejó en el resto de los que ese día se encontraban volando. No tuvo tiempo para darse cuenta de lo sucedido.
    Cinco años después me encontré con uno de los hermanos de Albisu, el gemelo. Trabajaba en la unidad de tránsito entre Cuba y Angola. Si mal no recuerdo, era el Jefe de Personal. Me impresionó mucho la conversación, porque mantenía el mismo resentimiento de los primeros días. Al parecer, alguien que opinaba de la misma forma que yo, le había detallado los acontecimientos.
    El hermano de Albisu siempre había profesado un cariño muy grande por los compañeros de los helicópteros y como es lógico, en especial por los pilotos. Creo firmemente que nunca más podrá ver, ni en fotos, a los jefes que ordenaron el invento que le costó la vida a Héctor.

    Nota: El piloto del helicóptero que aparece en la fotografía se llama Ciro Vargas Guerra.

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  5. hola mario, he estado recordando como si fuera hoy el dia que se cayo albizu, fue muy ytiste ver desde el aire como se incendio al explotarle en el aire una de las famosas bombas , que no eran mas que tanque de 55 galones con expoletas improvisadas
    recuerdo que los tecnicos de armto rusos no querian firmar en nuestros helicopteros el estado de listo del armamamento por esas bombas, pues decian que eso era un invento y era verdad
    pero no habia como decir que no, gracias a ellos un famoso oficial ya se habia ganado su medalla en luanda, los muertos lo poniamos nosotros los pilotos

  6. recuerdo el trabajo que pasabamos para cerrar las mismas en la viga de los helicopoteros, no solo le paso a albizu
    no se me olvida que un dia un tecnico ruso de armamento nos dijo, que estabamos locos, que si queriamos bombas de ese tipo de napal pues en riusia habia original que la pidieramos, ya que ellos la habia probado en afganistan
    no pude decir nada, ordenes eran ordenes, y habia que volar asi , con ciertos temores, de que eso fallara como le sucedio a albizu, una persona excelente, muy amable y social

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